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Los refugios de montaña, un equipamiento para descubrir con los niños

 

La primera vez que entré en un refugio de montaña fue una experiencia inolvidable: tenía 13 años y veniamos de hacer una travesía de montaña por el macizo de Javalambre, en plena tormenta de lluvia y espesa niebla con un frío infernal como es costumbre en esta sierra a 2.000 m de altitud.

Entramos en el antiguo refugio Rabadá y Navarro de la FAM, y aquello aunque deteriorado por el tiempo nos pareció un “hotel” confortable donde poder descansar y comer de caliente tras una dura travesia. De aquella experiencia y de otras que tuve con niños en el refugio del  Montcabrer en la sierra de Mariola con el Centro Excursionista de Alcoi, la Font Ferrera en els Ports de Beseit ,el refugio abierto de Santa Ana en el Valle de Estós o  la Casa de Piedra en Panticosa en los campamentos del Club, aprendí a valorar  lo necesarios que son los refugios de montaña.

Para los padres y madres montañeros los refugios son algo más que una instalación deportiva en el medio natural que nos da cobijo y permite facilitar el acceso a las cumbres y sierras.  Un refugio no solo es un alojamiento de altitud, sino que se convierte también en un espacio para la enseñanza de determinados aspectos de la montaña dificiles de encontrar en otras altitudes ( la nieve, la geología, las altas cumbres, los rebecos y la avifauna…).

Todavía tengo en la cabeza la primera vez que subí con mi hijo al refugio de Estós en el valle de Benasque y por la mañana al despertar vimos unos sarrios y marmotas merodeando por el refugio. Los guardas de los refugios también han ido evolucionando con el tiempo: de aquellos personajes barbudos y de cuerpo inmenso preparados para portear enormes cargas de comida, hemos evolucionado a profesionales de instalaciones deportivas que tienen conocimientos de meteorología, socorro de montaña, conservación de las montañas, mantenimiento de senderos y en algunos casos son encargados de sistemas de gestión ambiental donde la instalación se convierte en un punto verde ejemplo de sostenibilidad.

Este verano he tenido la oportunidad de realizar con mi Club, el Centro Excursionista de Valencia, una excursión alrededor del Midi d’Ossau, con parada en el refugio de Pombie del CAF ( Club Alpin Français) a más de 2000 m de altiud. El lugar elegido para el refugio es sensacional con magnificas vistas a las dos cumbres del Midi.

 

Los padres y niños que venían conmigo la mayoría no habían accedido aun refugio de alta montaña, y tenían curiosidad por saber como funcionaba: dentro una familia de franceses con sus hijos regentaba el refugio, y  nos ofrecía sopa y refrescos así como información del tiempo que estaba inestable.Uno de los niños me preguntó porque se tenían que poner las zapatillas al entrar, otro porque no había cobertura de móvil (!! vaya dependencia !!) y otro que era el precio de federado para la pernocta y comidas.

Junté a los padres y niños y les expliqué como funciona los refugios en España y Europa, porque tenemos un convenio de reciprocidad parecido a los carnet de alberguistas juveniles en Europa con descuentos importantes, como funciona la vida diaria de un refugio, qué funciones desarrolla el guarda, de donde viene la comida y material ( algunos que si en burro , otros que si lo cargan los guardas y el más listo anunció que en un helicóptero), donde se dejan los residuos, si la luz es eléctrica y con que se mantiene….

La verdad es que acercar a los niños a estos refugios de montaña, debe servir para que entiendan y entren en contacto con el mundo de la alta montaña, que comprendan y valoren que son lugares especiales que los Clubs y federaciones cuidan para dar un servicio adecuado y seguro a aquellos que se acercan con respeto a la montaña..Me acordé del libro de mis amigos Victor Riverola y Jakaterina Nikitina sobre” Montañismo con niños” donde introducen a los padres en el mundo de la alta montaña…y de José Maria Nasarre y de Modesto Pascau con los planes nacionales de mejora de refugios, la formación de los guardas, la seguridad y las medidas ambientales y otros aspectos que han conseguido que los gestores de espacios naturales vayan entendiendo el papel, que desempeñan estos equipamientos desde hace más de un siglo gracias a la labor voluntaria de Clubs y federaciones de montañismo.

 

Cada vez que sube a Pirineos,Picos de Europa y  Alpes y veo  a las familias francesas , alemanas y holandesas pernoctar en los refugios  me recuerda que detrás de cada familia hay una formación en la montaña, donde se han ido habituando de pequeños con sus padres a este mundo tan especial pero agreste..y siento la necesidad de organizar más salidas para que al menos estas familias españolas que se inician entienda la filosofía de los refugios, el importante papel que juegan en la seguridad y cobijo de los montañeros y habitantes e incluso la función de  desarrollo rural y dinamización de los valles en los que se encuentran.

Animar a los padres a llegar hasta los refugios de nuestras montañas con nuestros hijos y amigos, dejando el móvil, aparcando el coche para acceder a pie, y con el ánimo de mostrar las funciones que tiene cada uno y respetando las normas de conducta que son tan necesarias en un refugio.

Me quedo con la frase de una niña,Esther de 6 años que subió hasta el refugio de Pombie , allá a 2.000 m de altitud y me dijo alegremente: “ me gustaría quedarme esta noche en esta casa para recoger por la mañana más flores y ver a esas cabras “..por desgracia la ruta familiar no tenia previsto la pernocta pero emplacé a sus padres a que un día la subieran a dormir al refugio para disfrutar de la magnífica experiencia de levantarse con el Midi, y quien sabe si algún día escalar su cumbre con sus padres.